miércoles, 19 de noviembre de 2008

Meditación para arreglar un situación de conflicto


Sección: Saber relajarse.

Yoga.
Entrenamiento autógeno.
Meditación.
Visualización creativa.

Estando en la Universidad estudiando artes, me encontré con una profesora no muy buena para la materia que trataba. Dibujo era uno de mis mejores talentos. Yo lo consideraba así como mis compañeros. Perdí la materia, no lo creía pero debía aceptarlo. Lo que yo no podía permitir era volver a repetir la materia con ella. Así que decidí cambiar la historia.

Me permito darles unos pasos importantes y mágicos a la hora de arreglar una situación como ésta. Podemos aplicarlo en nuestro beneficio sin perjudicar al otro. Es importante este punto, ya que no podemos utilizarlo para un bien egoísta o para maltratar a otra persona.

1- Cierra los ojos y realiza 3 respiraciones profundas y completas.
2- Sitúate en un lugar neutral y tranquilo para ti. Un bosque, un campo con flores, una playa, un lugar sagrado.
3- Concéntrate en invocar paz y tranquilidad, paz y tranquilidad, paz y tranquilidad.
4- Invita a la persona o personas involucradas al sitio especial.
5- Conéctate con ellas desde tu corazón al corazón de ellas, visualizando un cordón de color rosado.
6- Sienta la conexión. Concéntrate en sentir esa conexión. Concéntrate.
7- Respira desde esa conexión y sienta que si respiras color rosado la otra persona también lo hará. El color rosado transmite armonía, paz y tranquilidad.
8- Háblale a la persona(s) de lo que tú necesitas que haga el otro. Dale explicaciones del porqué quieres que la situación cambie y muéstrale los beneficios que ambos recibirán. Recuerda: esto no es para manipular una situación por intereses egoístas.
9- Visualiza que la otra persona acepta el acuerdo asentando con la cabeza.
10- Invoca a la Luz Sagrada y pide la resolución del asunto de una forma armoniosa, llena de paz y tranquilidad para ambas partes.
11- Agradece porque la situación ya se dio.
12- Respira nuevamente y sal lentamente de la relajación.

Este ejercicio lo realicé con esta profesora que les comento. Mentalmente le pedí el favor de que me dejara tomar la materia con otro profesor y que la nota que yo sacara ella la colocara en sus listas. Lo maravilloso del ejercicio resultó que al encontrarla para hablar, ella misma fue la que me dio la sugerencia. Me sorprendí muchísimo al verificar el excelente resultado que esperaba.

Realicen este ejercicio y espero de ustedes algunos testimonios, sin duda los voy a publicar. Escriban al correo electrónico energia71@hotmail.es

LA CONSAGRACIÓN DE LA CASA

La bendición que se da aquí para consagrar o purificar la casa o el cuarto, ha sido útil por un sin número de años, y por medio de ella muchos han recibido bien en abundancia.

Sosegadamente, colócate en la habitación principal, y en voz alta pronuncia estas palabras:

En esta casa hay sólo una presencia, la Presencia de Dios, lo bueno. Aquí no puede entrar ningún mal. Dios, lo bueno habita aquí. Cualquiera que entre sentirá la Presencia Divina de lo bueno.

Aquí hay sólo una Presencia, la Presencia de la Vida. No se ve la muerte ni se teme de ella. Sólo hay vida. Todo temor se desecha. Cualquiera que entre aquí sentirá la Presencia de la Vida pura y bendita de Dios.

Aquí hay sólo una Presencia, la Presencia de la Verdad. Nada falso puede entrar. En esta casa no se encuentra el engaño ni la envidia, ni los celos, ni el egoísmo. Se desecha todo pensamiento falso. Cualquiera que entre aquí sentirá la Presencia de la Verdad.

Aquí hay sólo una Presencia, la Presencia de la Salud. Ninguna enfermedad puede entrar, ninguna impureza, ningún temor. Toda enfermedad y flaqueza será echada afuera. Cualquiera que entre aquí sentirá la presencia de la Salud.

Aquí hay sólo una Presencia, la Presencia de la Pureza. Ningún pensamiento impuro puede entrar. Yo habito en la Pura y Bendita Presencia de Dios. Cualquiera que entre aquí sentirá esta Presencia Bendita y Pura de Dios.

En esta casa se aposenta la Paz y la Armonía. Aquí yo vivo en la Presencia de la Paz. Ningún pensamiento de inquietud o discordia puede entrar, ninguna irritabilidad, ningún temor. La Presencia de Dios es Paz. Cualquiera que entre aquí sentirá la Presencia de la Paz.

En esta casa se aposenta la Prosperidad. Ningún bien me faltará. No hay falta de satisfacción. Cualquiera que entre aquí se sentirá complacido, contento y próspero.

En esta casa se aposenta la belleza. Aquí hay sólo una Presencia, la presencia de lo bello. En Dios existe toda la belleza espiritual. Esta casa está glorificada por Su bendita presencia. Cualquiera que entre aquí sentirá lo bello de toda cosa santa y perfecta.

Aquí hay solo una Presencia la presencia de la Sabiduría. La necesidad, la ignorancia, la duda y la superstición son desechadas. Dios que es todo sabiduría habita aquí. YO vivo y me muevo en la presencia de la sabiduría.

Aquí hay sólo una Presencia, la Presencia del Gozo. Se manifiesta por todas partes. Ninguna pena puede entrar. La pesadumbre se desecha. Aquí habita el gozo del Señor, por tanto yo abundo en alegría. Cualquiera que entre aquí sentirá la presencia del gozo.

Aquí sólo el amor se aposenta, llenando todo el espacio de esta casa. Dios es amor y el amor habita aquí. Todo sentimiento de cólera, de aborrecimiento y de venganza es desechado. En el amor yo vivo, me muevo, y tengo mi ser. Cualquiera que entre aquí sentirá la presencia de Su santo amor.

Te doy las gracias, ¡oh Padre Celestial!, porque tu presencia ocupa esta casa; porque vivo y me muevo en Ti, Santísimo Cristo; porque vivo en Tu vida, en Tu verdad, en Tu integridad, en Tu paz, en Tu sabiduría, en Tu gozo, en Tu prosperidad, y en Tu amor. Estoy agradecido porque todos los que entran aquí sienten Tu Presencia.

Te regalo lo que se te antoje


TE REGALO LO QUE SE TE ANTOJE

1. Escribe en un papel, y por orden de importancia para ti, todas las cosas que tú deseas; sin temor de pedir demasiado, pues la fuerza que te voy a dar a conocer no sabe de limitación.
2. Lee tu lista al despertarte y antes de dormir.
3. Piensa a menudo en tus deseos. Goza imaginándolos y siempre que los recuerdes di: “¡Gracias Padre que ya has dado la orden de que me sean concedidos!”.
4. No le cuentes a nadie lo que estas haciendo. Esto es muy importante porque si lo comentas con alguien, se disipa toda la fuerza y no verás realizados tus deseos. Eso es todo.
Ahora...

Para mayor satisfacción tuya, sé espléndido contigo mismo. No digas en tu lista que deseas una casita “aunque sea pequeña...”. Pídela del tamaño que te convenga y te agrade plenamente. Si es dinero, menciona la suma, si es trabajo indica que clase, el sueldo al que aspiras, las condiciones y la localidad mas conveniente para ti.

En tu primera lista pon cosas sencillas para que te vayas acostumbrando tu mismo a ver caer y ocurrir maravillas, pues como jamás has hecho esto, no vas a creer que sea posible, y te advierto que esta duda te puede costar el que no veas lo que has pedido. Es natural que te vengan dudas y desconfianzas porque la idea es muy nueva para ti. Pero cuando sientas escepticismo, pesimismo, etc., saca tu lista, reléela y da gracias de nuevo. El dar gracias por lo que aún no se ha visto es la forma más positiva de manifestar la fe. Lo recomendó Jesucristo en varias ocasiones, como tu recordarás, notablemente, antes de alimentar a cinco mil personas con cinco peces y cinco panes, cuando miró hacia el cielo y dio las gracias en el momento de partir la primera hogaza de pan.

¡Ah...!, te va a sorprender que cada vez que leas tu lista, vas a tener que tachar algunos puntos porque ya se te habrán realizado. Entonces tendrás que hacerla de nuevo, poniendo otros puntos en los lugares más importantes. No te preocupes esto. Es natural, a todo el mundo le ocurre. Lo que sucede es que tu Yo Superior te va indicando que muchos de estos deseos están ya al alcance de tu mano mientras que hay otros que no lo están tanto.

¡Ah...!, no te pongas a elucubrar respecto a la manera de como se te van a dar, porque esto es contraproducente.

La Gran Fuerza Espiritual está más allá de tu comprensión humana. Acepta lo que te da con gratitud, no la interrumpas ni la cohíbas, y sobretodo, no se te ocurra pensar o decir, o exclamar cuando veas tus deseos realizados: “¡Cómo va a hacer!” “¡Esto no parece posible!” “¡NADA DE ESO!”. Lo que pasa es que la Gran Fuerza Espiritual (cuyo nombre verdadero es “La Ley de Precipitación”) es completamente impersonal y coloca sus dones en los lugares más armoniosos y más naturales, aprovechando los canales ya establecidos en tu propia vida. A ella no le interesa el exhibicionismo ni la sorpresa.

Sólo cumple con su cometido de dar lo que tú pidas, donde mejor convenga.